9/13/2005

El termómetro del valor

Leo en Marca propia, el post "Hace falta valor (añadido)" .

Marca Propia nos hace pensar en cuáles son aquellos factores que nos hacen diferenciarnos como persona y en último extremo ser capaces de aportar valor añadido. Lógicamente cuanto más valor añadido seamos capaces de dar, mayores seran las recompensas esperadas, bien sean de índole económica o no (por ejemplo las personas que trabajan en voluntariado).

Quiero aportar mi pequeño comentario sobre este tema.

Al igual que en la economía teórica, estamos hablando de un mundo ideal en el que los intercambios se producen sin pérdida ni fisura, en una palabra, sin fricciones.

Al igual que en un espejo, nuestro valor añadido se refleja de forma inmediata en la reacción de nuestro interlocutor. En este contexto nuestro interlocutor es el mercado laboral.

Sin embargo ¿qué es lo que ocurre cuando nuestro valor añadido se transmite de forma distorsionada a través del medio?, es decir ¿qué es lo que ocurre cuando el espejo está sucio o quien mira a ese espejo sufre de miopía?.

Por otro lado, en los ejemplos que Marca Propia nos presenta, aquellos factores que aportan valor añadido son meridianamente claros, pero mi pregunta es ¿cómo descubrir cuales son los factores que en cada caso particular aportan el valor añadido “diferencial” el valor añadido “clave”?.

De nada vale potenciar nuestra capacidad de negociación si lo que se busca en nuestro entorno es una capacidad técnica determinada.
Supongo que en determinadas organizaciones, el “termómetro del valor”

3 comments:

Zanorte said...

Pues yo creo que siempre que uno marca sus características personales de forma clara y diferenciada la gente lo reconoce mejor.
No hay nada que ser una persona anónima. En muchas empresas, los puestos y trabajos se acaban adecuando más a las personas, que al revés.

Por cierto, enhorabuena por tu blog. Esta muy bien.

Zanorte

oscarm said...

Si el espejo está empañado lo mejor es abrir la puerta del baño. Claro que si estás recién duchado te puedes resfriar.

Me parece que el problema es que no debemos buscar el valor que interese a nuestro entorno, sino el que nos conviene a nosotros. Luego vendrá el momento de buscar en el mercado a quién le interesa nuestro valor añadido. El problema está es saber cuanta libertad tenemos para elegir nuestro propio valor, sin entrar en conflicto con nuestro entorno (familia, hipoteca, etc...).

Andres said...

Oscar, creo que tienes razón. Al final se trata de conseguir controlar la percepción que los demás tienen de ti. Podeis llamarlo manipulación, pero ¿no estamos todos constantemente tratando de influir en los demás?
Pues al final se trata de hacerlo de una manera controlada.