12/13/2005

No sé qué titulo poner

No sé que título poner a este post. Podría ser Manual de Canallas o Injusticia o Despido o Caciquillos de casino, en fin no se por cual decidirme.

Ayer por la mañana charlaba tranquilamente con un compañero y por la tarde me llama para decirme que lo han despedido. Al margen de la indecencia que suponía la situación laboral de este compañero (repetidos contratos por Obra y Servicio), está la indecencia del despido mismo.

No es un profesional especialmente brillante, pero tampoco especialmente malo. Es uno más, del montón, de esos que tienen todas las compañías del mundo. Su único problema es que en un momento dado se había atrevido a poner en entredicho las formas de gestionar el día a día del Proyecto en el que estaba. Y ese ha sido su error.

Nadie de sus responsables se ha tomado la molestia de preguntarse si eran o no ciertas sus opiniones, simplemente se lo han quitado del medio.

Desde mi punto de vista tiene razón en sus apreciaciones. Baste decir que de un equipo de 9 personas, 8 se han ido.

Ahora está en la calle con derecho a 8 días por año trabajado (un pastón teniendo en cuenta su nómina) y los canallas que están perpetrando el Proyecto, frotandose las manos.

¿Es esto justo? Perdón, pero y una mierda.

No estoy hablando desde la rabia de perder a un amigo. Era un compañero con el que me llevaba bien pero no un amigo del alma.

Lo que me come es el tipo de cultura que se impone, o te callas o te callo o tragas o no comes, la ilegalidad como punto de partida.

¿Es esto lo que nos espera? Precariedad laboral sea cual sea tu desempeño

Es humano intentar salvarse y el movimiento lógico para ello es intentar ser parte del grupo de caciques. Eso es lo que nos espera.


PD: Los responsables del despido ni siquiera han sido capaces de comunicarselo personalmente, han dejado la basura a otros, ¡¡pero que valientes!! y ahora van por los pasillos, increible pero cierto poniendose la medalla, de que ellos han sido los artifices del despido ¡¡¡pero que bien!!!

Cómo ya dije en un post anterior, creía que a la larga la vida hace justicia a todos, pero la realidad se encarga tozudamente de desmentirme.

7 comments:

Rafa said...

Creo que no tengo conocimiento para entrar en el fondo, pero me has hecho recordar algo sobre las formas.

Hace algo más de 3 años, cuando trabajaba en una consultora, viví una experiencia increíble.

Una compañera, más o menos amiga, tuvo su "evaluación de mitad de año", los consultores y ex saben de qué hablo. En esa evaluación su "mentor" o "coach" le comentaba como iba, que tenía que mejorar, los planes de formación para los siguientes 6 meses, previsión de salido o no del proyecto, etc...En este "review" no hubo nada significativo. Esto fue un jueves.

El lunes siguiente, justo cuando termina la propuesta que estaba preaprando, otra persona (volvemos a lo de dar la cara) le comunica su despido, por "no haber proyectos adecuados a su perfil".

Como decía al principio, nos falta información para juzgar el fondo. Pero cuando las formas son tan "oscuras", te plantea muchas dudas sobre el fondo.

Telémaco said...

Como decia Nietzsche: "Dios ha muerto" y la justicia divina ha muerto con él. Será mejor que nos inventemos pronto otra o seguirán pasando estas cosas.

por.libre said...

Yo no trabajaría en esa empresa. Quiero decir que si no estás conforme con la forma de hacer las cosas, con cómo se trata a las personas, con los valores de la organización. Entonces procura pirarte a un sitio en el que encajes.
Yo lo haría (intentaría) aunque tampoco soy quién para dar consejos.

YO_MISMO said...

Completamente de acuerdo, sigo buscando una oportunidad para seguir pagando mis facturas.

Galufante said...

Es triste, pero es así.

Los trabajadores somos material altamente fungible para las empresas que disponen de nuestros servicios, somos uno más de los recursos, prescindibles cuando la ocasión lo requiera, con alevosía y sin ningún recato.

Además es la cultura imperante en muchas empresas, por lo menos del mundo de la tecnología, y eso es muy, pero que muy triste.

Las empresas olvidan, deliberadamente, que los trabajadores, en última y en primera instancia, son seres humanos, con su carga de sentimientos y pensamientos y eso no es ni reducible ni convertible a meros recursos.

Una pena, asistimos a la deshumanización galopante del entorno laboral y además, con la aquiescencia de nosotros mismos.

Agur.

por.libre said...

Galufante, yo no soy tan pesimista. Creo que existen organizaciones en las que es un placer trabajar. De modo que animo a todos los insatisfechos a buscar (y me incluyo en el saco).

Además creo que es positivo que se despida a los peores y que los mejores se vayan. Es Son métodos que utilizamos para mejorar, las empresas y las personas. Si se ejecutan de modo correcto (aunque sea difícil definir QUÉ es correcto) creo que es acertado y necesario (qué rígido sería todo si no huebira despidos ni abandonos).

oscarm said...

Pues coincido bastante con galufante.

El problema no es que haya despidos ni trabajadores que se marchen de una empresa. Ahí tienes razón por.libre; es bueno.

El problema son las formas en que se despide o nos marchamos, y por supuesto el ambiente que se respira mientras estás en la empresa.

Acciones parecidas a las que describe Rafa yo también las he visto. Y se te queda el cuerpo temblando.